arte en la red cafe y charla eventos opinarte.com cafe y charla eventos opinarte.com eventos cafe y charla opinarte.com

Buscar por:
Categoría:       Lugar: 

'Mariano de Blas'

Sala XIII. Plaza Epifanio Velasco, 7. Torrelodones (Madrid) Desde el 6 de Mayo hasta el 5 de Junio de 2005.









La Sala XIII ofrece durante el mes de Mayo una muestra del artista plástico Mariano de Blas, razón de peso para acercarse una vez más a la afamada galería.

Esta vez, el artista nos enseña una serie de trabajos sobre plantas tratadas con diversos materiales. La experimentación en la técnica no deja nunca de sorprendernos en su obra.

Opinarte



“El filósofo (y el artista) que observa la realidad espera una desviación involuntaria del programa, del movimiento, una agitación, un fallo, un resbalón, es decir, un signo inusual en medio de la rutina.”
Daniel Innerarity. “La Sociedad Invisible”. 2004.

El arte del presente necesita del lenguaje del presente. La retórica de lo mágico y de lo sublime ya no se corresponde con el discurso expansivo, intrusivo, invasivo y profuso de nuestro Mundo Occidental. Ese inmenso paquete de imágenes que constantemente construye y vuelve a reconstruir la visión del mundo, engendra la paradoja que ya intuyó Adorno en el albor de esta época: “Cuanto más completo sea el mundo de la apariencia, tanto más impenetrable la apariencia como ideología”.

Desde esta posición presento una obra basada en la duplicidad. El argumento se basa en un recorrido a través de una Naturaleza que ya no es presente. Las plantas y árboles que se encamaran por entre el espacio de las piezas y que aparecen “colgadas” totémicamente en los muros de la galería, no constituyen la visión que el artista ha recopilado de la Naturaleza. Los motivos están tomadas de las estudios que dibujantes botánicos de hace varios siglos dejaron como legados en las páginas de tratados. Es decir, es una apropiación de las imágenes, pero sobre todo, de las visiones de otros. Pero esto no significa que el artista haya tenido el privilegio de acariciar las luengas páginas de publicaciones portadoras de una larga memoria, recogidas en laberínticas bibliotecas que acaso residen en reconvertidos receptáculos del saber cuando antaño eran palacios, castillos o capillas. No, están recogidas de la web, esa red, tela de araña, de inmensidad oceánica.

Árboles y plantas disecados de un universo virtual. La pintura está presente como una evocación, manchas de colores, pequeños dibujos sobre la empapelada tela, como si la historia hubiera lavado las construcciones pictóricas y sólo hubiera dejado algunos rastros. Pero ese resto se quiere entender como un limo, un abono a nuevas ideas y presentaciones, no sólo en lo técnico sino en lo conceptual (que al fin y al cabo son indisolubles). En este punto se retoma el argumento de la apariencia y de la ideología. La pintura, en estos momentos culturales, en primer lugar puede aludir al sosiego: sosiéguese la mirada frente a ese rectángulo inmóvil. Para después desmenuzar que allí está contenido un tiempo ralentizado. Es decir, en las actuales circunstancias una obra (pongamos por caso) futurista, parece tener una velocidad del tiempo contemplativo mucho más ralentizada que los nuevos balcones que otras tecnologías contemporáneas permiten. Por este camino argumentativo se infiere fácilmente la semejanza de trato del cuadro y del libro con el espectador y el lector. Asimismo, en estas obras se ha querido ofrecer la oportunidad de, cómo en un libro, sentir el tacto, no sólo el de las nobles hojas de papel entintado, sino la ambarina y sensual textura del barniz generoso en la caricia para con el que lo toca.

Esta es una obra realizada por un artista que, en aras de su generación, está a caballo entre dos épocas. Una, la de la Galaxia Gutenberg (Mc Luhan, 1962) y la de la pintura según Greenberg (por aquello de sus relevantes textos acerca de las cualidades intrínsecas de la pintura de mediados del siglo XX). Otra, con la época virtual de la tecnología digital y computacional. Los objetos y los hechos aparecen desdoblados porque tienen un suplemento simbólico que configura la realidad. Por eso amamos y deseamos las cosas además de por su utilidad práctica e inmediata. Duchamp lo puso de manifiesto pensando y presentando el concepto de ready made.

Un urinario y una foto de la Gioconda con bigotes, pueden ser una escultura y un cuadro respectivamente, a saber, obras de arte. Como Barthes señaló tan lúcidamente, es una realidad construida por los signos. Como estamos rodeados de muchas más imágenes y objetos que nunca, nunca antes ha habido tantos signos. Pero esta profusión se parece al ruido, que impide el oír, las apariencias se muestran y se hiper-explican provocando una ocultación de significados. Antiguamente el arte mostraba a las claras su significado, su significado de obra de arte. Nadie ponía en duda que los impresionistas en su comienzo o Van Gogh desde su lejanía, hacían arte. Eso estaba claro, como asimismo lo estaba, para el público y la crítica, que era una arte malo. Ahora, en la confusión de significados, en la ocultación de los motivos y de los poderes, nos preguntamos frente a una obra si eso es arte o no, de la misma manera que no identificamos a las claras en dónde está el poder. Con esto confío en, modestamente, apuntalar la creencia de que el arte contemporáneo tiene sentido a pesar de lo atónito que pueda dejar al personal, precisamente porque muestra la época de los atónitos. Y el que no está atónito está atontecido, alienado, porque ha perdido la conciencia de su propia identidad. De eso es lo que “parece” adolecer el arte actual, cuando, al contrario, lo que está mostrando paradigmáticamente (más allá de “representando”) es la confusión entre nuestra identidad y nuestra vida.

El resultado de mi trabajo son unos “cuadros” que son evocaciones de la pintura, de la autoría, del signo de la huella que deja la mano, de una naturaleza convertida en parque temático, de una memoria sepultada en el carro enorme de la compra. Unas imágenes de un jardín privado que pretende transcender al interés de otros y recordar ese pequeño paraíso que todos llevamos en el corazón con el secreto anhelo de volver a un lugar en donde nunca estuvimos.

Mariano de Blas

contacto   |   nota legal   |   créditos   |   RSS feed
© 2019, opinarte.com
¿Y tú qué has visto? 
- ¿Has visto alguna exposición o evento cultural interesante últimamente?.
- En este espacio puedes recomendárnoslo.

Recomendado 
 ARCO´15
IFEMA. Feria de Madrid. Avda. del Partenón, 5. 28042, Madrid. Pabellones 7 y 9. Del 25 defebrero al 1 de marzo de 2015.
 Mariano de Blas. Historias sin narración
Eka & Moor Art Galery. C/ Santa Isabel, 33. 28012 – Madrid. Del 5 al 28 de marzo de 2013.